Este libro revela la amistad hasta ahora desconocida entre Oesterheld y Borges, basada en sus muchos intereses compartidos
Oesterheld fue un devoto lector de Borges, cuya obra dejó huellas profundas en El Eternauta. Pero además -y esto es aún más asombroso- Oesterheld le leyó El Eternauta a Borges en voz alta y esta historieta dejó huellas profundas en varios cuentos del gran escritor argentino.
Este libro es una invitación a redescubrir un clásico de la ciencia ficción argentina desde una perspectiva completamente nueva, y a explorar el cruce fascinante entre dos universos literarios que siempre estuvieron más cerca de lo que imaginábamos.
Porque -como sugiere el autor- El Eternauta es acaso la gran novela que Borges nunca escribió.